El sacerdote y teólogo, Ronaldo Muñoz sscc acaba de realizar una selección de los textos que le han parecido más significativos del Documento de Síntesis preparado por el CELAM

El sacerdote chileno Ronaldo Muñoz ss.cc. acaba de realizar una selección de los textos que le han parecido más significativos del Documento de Síntesis preparado por el CELAM, a partir de los aportes recibidos de los episcopados de América Latina y el Caribe, relacionados con la próxima conferencia de Aparecida. La que publica a continuación es el “epílogo del responsable de esta selección”, según afirmación del propio Ronaldo, donde señala “algunas deficiencias” que percibe en el mismo documento.
Este texto lo hallé en la web de la Congregación.

Ronaldo dice:

Me alegra reconocer en lo fundamental de la Síntesis de los aportes para Aparecida, los clamores más urgentes, y mucho de la lectura bíblica y las esperanzas, del pueblo pobre y sus comunidades eclesiales, en la Zona Sur de Santiago como en otros sectores populares de Chile y de países hermanos.

En esta perspectiva, me he atrevido a seleccionar los párrafos del documento que me parecen más significativos.
Y en esta página final, me atrevo también a enumerar algunas deficiencias que percibo en el mismo documento:

1. La Síntesis plantea pasos importantes en la recuperación del Vaticano II. También recoge aportes valiosos de Puebla, Santo Domingo y “Ecclesia in America”. ¿Por qué no recoge nada de Medellín, que “aterrizó” el Vaticano II en América Latina? ¿Acaso la pobreza y la dependencia de nuestros pueblos no siguen, en muchos aspectos, igual o peor? ¿Y nuestras Iglesias, no han involucionado?

2. Cuando se habla de los pobres, las mujeres, los desocupados, los pueblos aborígenes,… parece tratárselos más como beneficiarios de la acción de la Iglesia y de los sectores sociales pudientes, que como sujetos (al menos, potenciales) de su propia liberación y desarrollo.

3.Asimismo, cuando se habla de los laicos y de su misión, parece pensarse más en laicos de clase media para arriba y en sus movimientos, y no tanto en los laicos pobres y sus comunidades, los que son sin duda el sujeto principal de la Iglesia de Jesús en América Latina y el Caribe.

4. Cuando se habla de la comunión con los hermanos evangélicos, se sigue con la irritante distinción entre “iglesias” y “comunidades”, y lo que es más serio, no se reconoce para nada su misión evangelizadora y sanadora en el ancho mundo popular, a menudo entre los más excluidos y dañados.

5. El tema de la cultura (o las culturas) y su evangelización, debe trabajarse mucho más, sobre todo ante la indispensable “interculturalidad” de la cultura occidental (dominante) con las mayoritarias culturas aborígenes, afro americanas y mestizas (a menudo oprimidas, o por lo menos, acosadas).

6. La formación de los laicos y su acompañamiento espiritual, parecen pensados más desde los curas, y como una extensión de la formación clerical (académica), más que como una profundización y ampliación de su propia experiencia humana y creyente.

7. Se insiste con razón en la indispensable creatividad y disposición al cambio, en fidelidad al Evangelio y docilidad al Espíritu que quiere hacer cosas nuevas en y con su Iglesia. Pero no se plantea la urgencia de cambios concretos en la actual institucionalidad de los ministerios eclesiales. ¿Por qué no, si sabemos que esa institucionalidad jerárquica y tan patriarcal, no viene así de Jesús ni del Nuevo Testamento (y en aspectos, tampoco de la Iglesia del primer milenio) y se encuentra ahora tan gravemente sobrepasada, no sólo cuantitativa sino culturalmente?
Fuente: www.sscc.cl

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